Viajar a Madrid en autocaravana es una forma excelente de descubrir una comunidad llena de contrastes, historia y naturaleza sin renunciar a la comodidad ni a la libertad de movimiento. Con la llegada del puente de la Cincomarzada, esta propuesta de ruta en autocaravana por Madrid está pensada para quienes buscan una escapada equilibrada, bien organizada y realista, ideal tanto para familias como para parejas o viajeros experimentados.
A lo largo de estos cinco días, planteamos un recorrido circular, optimizando distancias y tiempos, combinando ciudad, sierra y algunos de los pueblos con más encanto de la región. Una ruta perfecta si estás valorando el alquiler de autocaravanas o si ya viajas con tu propio vehículo.
Primer contacto con Madrid capital
La ruta comienza en Madrid capital, un punto de partida lógico para cualquier viaje por la comunidad. Aunque circular por el centro no siempre es lo más recomendable, existen áreas y campings en la periferia perfectamente conectados por transporte público.
Qué ver en Madrid en autocaravana
Desde estas zonas de fácil acceso es posible sumergirse en la riqueza cultural de la ciudad. No te puedes perder el Madrid de los Austrias, con sus calles estrechas, plazas históricas y edificios emblemáticos que muestran la herencia de los siglos XVI y XVII. El Palacio Real, con sus salones y jardines, y la Catedral de la Almudena son visitas imprescindibles, mientras que el Parque del Retiro ofrece un respiro verde en el corazón de la ciudad, ideal para un paseo relajado o un picnic.
Para los amantes del arte, el Triángulo del Arte —formado por el Museo del Prado, el Museo Thyssen-Bornemisza y el Museo Reina Sofía— ofrece algunas de las mejores colecciones de Europa. Pasear por la Gran Vía y disfrutar de sus tiendas, teatros y arquitectura es otra experiencia que no puede faltar.
Además, barrios como Malasaña, Chueca o La Latina combinan historia, cultura urbana y gastronomía, perfectos para probar tapas, cafés tradicionales y mercados locales como el Mercado de San Miguel. Incluso desde las áreas de autocaravanas cercanas se puede acceder fácilmente al metro o autobuses que conectan con estos puntos de interés, asegurando un primer contacto urbano completo antes de adentrarse en la naturaleza y los pueblos cercanos.

Ruta por la Sierra de Madrid en autocaravana
Tras esta primera etapa urbana, el viaje continúa hacia la Sierra de Guadarrama, uno de los grandes clásicos dentro de las 4 mejores rutas en autocaravana por la Comunidad de Madrid. Los paisajes montañosos, la frondosidad de los bosques y los miradores naturales convierten esta zona en un destino perfecto para los amantes de la naturaleza y el senderismo.
Qué ver y hacer en la sierra
Municipios como Cercedilla o Navacerrada permiten realizar rutas adaptadas a todos los niveles: desde paseos relajados por el Valle de la Fuenfría hasta caminatas más exigentes por el Puerto de Navacerrada. Los pueblos serranos conservan la arquitectura tradicional, con calles empedradas y casas de piedra que transmiten el encanto de la vida rural.
Además de caminar, es posible practicar otras actividades al aire libre, como ciclismo de montaña, escalada o simplemente disfrutar de la gastronomía local en pequeños restaurantes que ofrecen platos caseros y productos de la zona. La Sierra de Madrid también es famosa por sus miradores, donde se pueden contemplar atardeceres impresionantes y vistas panorámicas de los valles circundantes.
Pernocta y áreas de autocaravanas
La zona cuenta con áreas de autocaravanas y campings bien equipados, como el Camping Madrid Monte Holiday lo que permite disfrutar de la tranquilidad del entorno sin renunciar a servicios básicos como electricidad, agua y puntos de vaciado de residuos.

Manzanares el Real y Patones: pueblos con identidad propia
El recorrido continúa hacia el norte madrileño, donde se encuentran algunos de los municipios más representativos de la región.
Qué ver en Manzanares el Real
Dentro de esta ruta alternativa, la parada en Manzanares el Real es una de las más completas desde el punto de vista cultural y paisajístico. El gran protagonista es el Castillo de los Mendoza, uno de los castillos medievales mejor conservados de la Comunidad de Madrid. Su visita permite conocer la historia de una de las familias más influyentes de Castilla y recorrer estancias, murallas y torres que ofrecen vistas privilegiadas al entorno natural.
A los pies del castillo se extiende el embalse de Santillana, un espacio ideal para pasear, descansar o simplemente disfrutar del paisaje con la sierra como telón de fondo. Desde Manzanares el Real parten varias rutas senderistas que se adentran en el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, como los caminos hacia La Pedriza, una zona especialmente valorada por sus formaciones graníticas y su riqueza natural. Es una parada perfecta para combinar patrimonio, naturaleza y tranquilidad.
Patones de Arriba, viajar al pasado
Muy cerca se encuentra Patones de Arriba, uno de los pueblos más singulares de Madrid y un excelente complemento a la visita anterior. Este pequeño núcleo rural es conocido por su arquitectura negra, construida con pizarra y materiales tradicionales, que le da una personalidad única. Pasear por sus calles empedradas es hacerlo sin rumbo fijo, descubriendo rincones, fachadas y miradores que conservan intacta la esencia de la vida rural de antaño.
Patones de Arriba también es un destino muy apreciado a nivel gastronómico. Sus restaurantes, muchos de ellos ubicados en antiguas casas rehabilitadas, ofrecen cocina tradicional con productos locales, ideal para una comida tranquila tras la visita. Además, el entorno natural que rodea al pueblo permite realizar pequeñas rutas a pie, perfectas para estirar las piernas antes de continuar la ruta.
Pernocta
Existen áreas habilitadas para autocaravanas en Manzanares el Real y zonas señalizadas cerca de Patones de Arriba, lo que permite descansar en plena naturaleza y despertar con vistas espectaculares.
Chinchón
Su fama no es casual: aquí el tiempo parece haberse detenido, y eso es precisamente parte de su encanto. El corazón del municipio es su icónica Plaza Mayor, una de las más singulares de España. De planta irregular, rodeada por casas de tres alturas con balcones verdes de madera, ha sido escenario de mercados, festejos taurinos, representaciones teatrales e incluso rodajes de cine. Pasear por la plaza a primera hora de la mañana o al atardecer, cuando se vacía de visitantes, permite apreciar su esencia más auténtica.
Más allá de la plaza, Chinchón invita a perderse por sus calles empedradas, donde cada esquina regala una postal. La subida hasta la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción merece la pena no solo por el templo en sí, que alberga un cuadro de Goya, sino por las vistas panorámicas del pueblo y de la vega del Tajo. Muy cerca se encuentran las ruinas del Castillo de los Condes, un lugar perfecto para entender la importancia estratégica que tuvo Chinchón y para disfrutar de uno de los mejores miradores de la zona.
La visita no estaría completa sin sentarse a la mesa. Chinchón es tierra de asados, cocina castellana y, por supuesto, del famoso anís que lleva su nombre. Un almuerzo tranquilo, sin prisas, encaja a la perfección con la filosofía del viaje en autocaravana: saborear el destino antes de continuar la ruta.
Colmenar de Oreja
La ruta continúa hacia Colmenar de Oreja, un municipio menos conocido que Chinchón pero con una personalidad arrolladora. Aquí el protagonismo lo toma la piedra, extraída durante siglos de sus canteras y utilizada en edificios tan emblemáticos como el Palacio Real o el Museo del Prado. Ese pasado se percibe claramente al recorrer su casco histórico, sobrio, elegante y profundamente castellano.
La Plaza Mayor vuelve a ser el eje de la vida local, aunque con un carácter distinto: más amplia, más tranquila y menos turística. Desde ella parten calles que conducen a joyas como la Iglesia de Santa María la Mayor, de grandes dimensiones y aspecto monumental, o el Museo Ulpiano Checa, dedicado al célebre pintor local. Este museo es una parada muy recomendable para quienes disfrutan del arte y desean descubrir figuras menos mediáticas pero de enorme calidad.
Colmenar de Oreja también es un destino ideal para los amantes del vino. Sus bodegas tradicionales y cooperativas reflejan una cultura vitivinícola profundamente arraigada, perfecta para completar la visita con una cata o la compra de producto local. Es uno de esos lugares que sorprenden precisamente porque no esperan al visitante, sino que se muestran tal y como son.
Aranjuez
El broche de oro de esta ruta en autocaravana por Madrid lo pone Aranjuez, declarado Paisaje Cultural Patrimonio de la Humanidad. Aranjuez fue durante siglos el lugar de descanso de la monarquía española, y eso se nota en cada rincón.
El Palacio Real de Aranjuez es la visita imprescindible. Recorrer sus estancias permite entender la importancia que tuvo este enclave como residencia real, pero también como centro de poder y representación. Sin embargo, Aranjuez no se limita a su palacio. Sus jardines —el del Príncipe, el de la Isla y el del Parterre— son auténticos pulmones verdes, ideales para pasear sin rumbo, disfrutar del sonido del agua y descansar tras varios días de ruta.
El casco histórico, con calles amplias y trazado ordenado, invita a caminar con calma. A orillas del río Tajo, los paseos fluviales ofrecen una perspectiva diferente del municipio y un entorno perfecto para cerrar el viaje con una sensación de equilibrio entre cultura y naturaleza. Además, la tradición agrícola de Aranjuez se refleja en su gastronomía, donde destacan productos como el espárrago, la fresa o el fresón.

Esta ruta de 5 días en autocaravana por Madrid demuestra que no hace falta recorrer grandes distancias para vivir una experiencia completa. Sierra, patrimonio, pueblos con historia y buena infraestructura convierten a la Comunidad de Madrid en un destino ideal para viajar sobre ruedas.
En Autocaravanas Aragón, con más de 20 años de experiencia, te ayudamos a preparar tu viaje para que solo tengas que preocuparte de disfrutar del camino.